La tragedia de Cronos, el voluntarioso.

Introducción. Sobre la voluntad del tiempo.

La siguiente obra es una recopilación de fragmentos dispersos en relatos, comentarios y referencias recopiladas por el doctor Contijoch. Se atribuye a Lábdaco de Tesalia, de cuya vida solo sabemos que fue un esclavo proveniente de Egipto y que, en algún punto se hizo protegido de una poderosa familia de Tesalia. La obra es una suerte de teogonía alterna, siendo los dioses primigenios Eternidad, Amor y Hastío. Según algunos filólogos, éstas dos figuras (Amor y Hastío) en realidad pertenecen a una sola fuerza primordial, aunque esta interpretación ha sido ampliamente discutida. La otra posible lectura, mejor aceptada por la tradición, señala que Amor y Hastío son gemelos, razón por la cual Eternidad es fácilmente engañada en el primer fragmento. 

Otro elemento importante a tomar en cuenta, es la invocación de las Furias. Al modo griego, el poeta desplaza la palabra hacia un interlocutor más cercano a la divinidad, para que todo el poema adquiera mayor peso. En este caso, el relato toma fuerza de la trasgresión de la Ley y la expiación del mundo por ello. Cronos, que absorbe a las Furias, adquiere el epítome que lo identifica desde el título. Son ellas las que le "susurran" y lo obligan a poner en marcha el curso del Tiempo. 

Aunque al principio, Cronos tiene el talante del héroe sofocliano al intentar evadir su destino, es en el perdido fragmento 6, después de absorber a las Erinias, cuando cambia su actitud recelosa y se dedica solamente a llevar a cabo su labor. Según el trágico Lucio Antonino, en este fragmento Cronos se encuentra con las Moiras, a quienes pregunta por una forma de evadir el destino. Ellas responden con una guadaña, un cántaro y un cuenco vacío. Al vertir el agua en el cuenco, se invoca a la Necesidad y ella muestra a Cronos la imposibilidad de lo que pretende y, al ver todo de lo que será culpable, se arranca los ojos con la guadaña. A partir de ahí, el personaje se vuelve un amasijo de locura y hambre incesantes. 


Cronos, el voluntarioso.

 

 atribuida a Lábdaco de Tesalia.

Recopilada y traducida por Francisco Contijoch

 

Frg. 1 Canten Erinias, crueles musas, la tragedia de Cronos el voluntarioso, de cuyos pecados todos fuimos paridos con dolor, en el seno de la madre, Eternidad.

Digan, bailen y regocíjense; lloren y desgárrense al dar cuenta de nuestro cruel nacimiento.

Hablen, ¡Hablen! De cómo en la caverna de las ilusiones me mostraron que ustedes, hermanas [de las Moiras], inspiraron al padre desde adentro para ser escupidas en sangre y semen divino, vertido sobre el mundo como magma hirviente.

Digan, bailen y regocíjense; lloren y desgárrense al dar cuenta de nuestro cruel nacimiento.

Frg. 2 Hablen, diosas del perdón, de los hechos previos al tiempo. De cómo al lecho de la Eternidad incólume llegó el Hastío, que a nadie teme. Y con estas aladas palabras alabó toda su espléndida figura:

“Oh, Eternidad, custodia y madre de dioses, ¿Podrías tú, en la estéril tarea de velar por la Verdad, hija y espejo de tu esplendor, hallar mayor regocijo que iniciar el Juego con tu hermano? [..] Dime, amiga mía ¿Hay acaso algo, entre todos tus infinitos bucles, entre todos los mares de tus colores, o entre los abismos de tus suspiros, que más te agrade que mi presencia?”

Y la madre de todos, al confundir al mortal Hastío con su dulce hermano, Amor, respondió:

“Bien sabes, hermano, que eres tú el que me trae más placer. Pues no te apenas de mi calma ni te abruma mi esplendor. Eres tú el único que llora y ríe; tanto, que incluso en tus desgarros me confortas.” […]

“Entonces, hermana, toma mi mano. Sepárate, madre. Dame tu piel y huesos para mi diversión, y a cambio me quedaré contigo hasta que tus bucles terminen de desplegar y empieces a morir. Miraré contigo la Verdad, que también es mi hija, y juntos la velaremos.”

Frg. 3 Y canten, ninfas: el primer desgarro de la Eternidad. Cómo se desprendió la oculta Naturaleza, entre alaridos de dolor, desgarrando el vientre completo de la madre, nacida con las gemelas Vista y Luz, que se arrancan de la piel de Eternidad y la cosen con dolor al cuerpo oscuro, al rostro miriádico de la Naturaleza. ¿Y de esta orgía, acaso no surge la divina Ley, que cuando canta habla con la voz misma de la Eternidad?

¿Y cuál fue el segundo desdoblamiento, sirenas del abismo? ¿Acaso no fue nuestro padre, el monstruoso, voraz, milforme y voluntarioso Tiempo? ¿Y no fue la Ley, la que lo arrancó de la espina misma de la Eternidad? ¿No fue ella la que anunció la prematura Muerte y escondió en el amoroso Sueño al monstruoso Cronos, para que los pecados no la alcanzaran y contaminara la Verdad mientras era escondida? ¿Y no fue ella también, la que profetizó con voz hueca y palabras ignoradas, que habría de regresar para tomar el cuerpo de su madre, para escupirlo reverberado en sus mares de sangre y en sus tormentas de semen?

[Pero digan, dulces Erinias, suaves filos de los desamparados; respóndanme ahora ¿A dónde fue el Tiempo, en su viaje por los ojos de la Eternidad?]

Digan, bailen y regocíjense; lloren y desgárrense al dar cuenta de nuestro cruel nacimiento.

Frg. 4 Ahora habla tú, terrible Sueño, hermano, padre, hijo y amante [de la Eternidad]. Dime lo que ya me has dicho, y no retuerzas tus palabras, como sueles hacerlo. ¡Habla! de cómo acogiste al Tiempo a medio parir, hasta que la Verdad estuviera lista para recibirlo sin destruirse. Di cómo nadó entre tus profundidades hasta perderse en tus cielos proféticos. […]

Y ahí, ¿no encontró acaso a la santa Justicia, rodeada de sus hijas, las plañideras sirenas de la oscuridad? ¿no le fue revelada por ellas la Verdad que con tanto celo se había alejado de él? ¿no fueron las ninfas nocturnas, las sagradas Furias, las que consolaron al tiempo en su sueño?

Y ellas, desde el vientre del padre en el sueño, cantaron. Rasgaron con alas y garras todas las paredes hasta que se derramó la divina sangre. Bailaron en éxtasis junto a las Moiras, y sus gemidos ditirámbicos llegaron por el oído del padre al vientre, donde se mezclaron con el Viento y la Marea, los primeros hijos [del Tiempo].

¿Cuáles fueron, delicioso Sueño, los cantos de las musas oscuras? […] ¿Cómo, suave destructor, las voces justas desgarraron al Tiempo desde adentro para que saliera de ti?

Frg. 5 “¡Levántate, hijo [del Hastío]! Sal [del sueño] inmortal destinado a corrompernos. Únete a tus hermanos en la muerte de tu madre, y gobiérnanos a todos. Devóranos para que podamos conocerte.”

“Es edicto [de Temis] que ahogarás su voz en la tuya y retumbará para toda la eternidad. Sal ahora, héroe maldito, para que bailemos en tus ojos [por la muerte de tu madre].”

“¡Váyanse, malditas! Si ese es mi destino, prefiero encerrarme en el amoroso Sueño y vivir como otro fantasma de su vientre. Que el Tiempo sea en el Sueño y que la Ley se corrompa [en la Eternidad].”

Pero ¡ay!, ¿no fue acaso este el pecado mayor del Tiempo? ¿no se tragó enteras a las Furias, que por siempre causaron estragos en su mente?

Y [para siempre] fue maldito. Bailamos y besamos a nuestro padre, que marchita las flores en primavera.

Frg. 6[1]

Frg. 7 Entonces el Tiempo vagó sin rumbo por los confines del Sueño, desgarrándolo en su locura, causa de las Furias. Todo parecía querer alejarse [de él], pero nada lo lograba. Sólo ustedes, Erinias, acompañaban al padre en su exilio, guiando sus irregulares pasos. Digan, señoras ¿a dónde [lo llevaron]?

“A la cima de todo, donde el Amanecer y la Noche celebran sus bodas. Ahí te velaremos, padre, para que cumplas tu destino.”

Y el Tiempo quebró la piel del Sueño hacia el Olvido, en donde ahora yace dormido. Y de la herida escaparon todas las criaturas, que el Tiempo fue comiendo una a una. [Las guardaba] en su vientre por un instante y las devolvía marchitas. Así fue el Tiempo, guiado por manos justas, consumiendo a las razas sublunares.

Frg. 8 Y Cronos el voluntarioso subió con los Vientos hasta las cimas de Naturaleza, llevando consigo el Soplo, la Vida y el Espíritu, triple azote de la Tierra. Y ahora el Sueño permanece desgarrado, abierto por ambos lados hasta el Olvido.

Y ahí se quedará, en el centro preñado de Hiel, desde donde parirá a nuestros hijos [llenos] de estrellas.

[…][2]



[1] Se presume que en este fragmento perdido, Cronos consigue su guadaña y con ella se arranca los ojos para nunca ver su propia injusticia. Como veremos, Cronos se ha convertido en una fuerza hambrienta que anhela la consumación de todo.

[2] Los siguientes fragmentos permanecen perdidos. Los lingüistas Reinhein y Stein, basados en la obra del trágico romano Lucio Antonino, afirman que la historia se resuelve en el Tiempo vomitando a la humanidad, luego de ser rechazado por la Verdad, que huiría con la cabeza de la Eternidad hacia el Sueño.

Comentarios

Entradas populares